Últimamente me ha dado por perder totalmente el miedo a estrellarme contra la pared, simplemente no puedo vivir de otra forma; me niego a seguir ese camino fácil que al final anestesia y embrutece, que te hace obviar a las personas, dar los afectos por sentado y cerrar los ojos a las realidades que te son ajenas. Que te entumece el cerebro, te acojona y te hace callar por cobardía y comodidad. ¿S erá que al final tienen razón, todos aquellos que dicen que ser inteligente es una maldición?... ¿que la ignorancia es "bendita ignorancia"?... ¿Será la inocencia y la ingenuidad una virtud cardinal?... Yo prefiero estar despierta, por muy fuerte que sea lo que deba conocer o experimentar. La ignorancia sólo me es útil como medio para aprender más y no perder la capacidad de asombro y de formación. Demasiada gente anestesiada, atemorizada, desconectada, ensimismada... nos impulsan a ello. No quiero eso para mí. Corazón, cerebro, coraje, solidaridad... no podría prescindir de ningu...
La incertidumbre es la base de la vida, toda certeza es ilusión, todo cambia... incluso los lindes, en lo cotidiano, se forman por conceptos necesarios. Puede que el futuro te haga mirar atrás para decirte que sólo hizo falta un poco de fe y te sirva lo vivido para superar nuevos obstáculos, que por grandes te den valor.
ResponderEliminarSi vale como experiencia es lo que cuenta. La incertidumbre es moneda diaria, no puedes tener certeza siemrpe, es imposible.
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